
La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la Patria, no puede tolerar en forma alguna acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza, el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español determinó en su día a través de referéndum.
Estas fueron las palabras que su majestad, el Rey Juan Carlos I de España, trasmitió a la nación, el 23 de febrero de 1981. Si su majestad tuvo la decencia de procesar ese respeto hacia el pueblo español para que se constituyese como una nación libre y democrática, ¿Por qué en la actualidad no podemos devolverle el respeto que merecidamente se ganó ese 23F de tentativa de golpe de estado?
La realidad de España es que esta llena de idiotas y analfabetos que se dedican a quemar fotos de la mas alta institución estatal sin recordar que fue esta la que les dio esa libertad de expresión de la que tan mal uso dan. Las 16 personas (si es que se las puede dar ese calificativo) que quemaron la foto de sus majestades los reyes de España han salido absueltos tras la retirada de los cargos de un inútil fiscal.
Ese inútil picapleitos que le debieron de dar el titulo de derecho en una tómbola, no ha debido de leer en su miserable vida el articulo 491, párrafo 2 del código penal que me voy a limitar a plasmar tal y como viene en el código:
“Se impondrá la pena de multa de seis a veinticuatro meses al que utilizare la imagen del Rey o de cualquiera de sus ascendientes o descendientes, o de la Reina consorte o del consorte de la Reina, o del Regente o de algún miembro de la Regencia, o del Príncipe heredero, de cualquier forma que pueda dañar el prestigio de la corona.”
Teniendo como base este articulo y sabiendo que encima los 16 inútiles de los acusados se jactaban y pavoneaban de haber quemado la imagen del Rey, el juicio era un simple y mero tramite para imponer la máxima interpretación de la pena sobre esas idiotizadas personas y trasmitir un sentimiento de respeto hacia sus majestades y hacia el propio estado español. Pero en vez de actuar conforme al estado de derecho, el fiscal se limito a acusarles de delito de escándalo público y que para colmo de la ineptitud, luego no supo demostrar y como un perro con el rabo entre las piernas, retiro los cargos contra los 16 imputados.
Esta visto que en España rara vez se defienden las normas por las que un día pensamos que podríamos regirnos, la realidad de este país es que se esta acercando peligrosamente a constituirse como un estado anárquico que ni siquiera se atreve a ejercer las normas que establecen un mínimo de convivencia común.
En otros países, ese desacato ya sea a un presidente de una republica o a un monarca, no quedaría impune y se demostraría que quien comete un delito a de responder por ello y afrontar sus consecuencias, sin ir mas lejos, en Marruecos con una monarquía casi absolutista formalizada en el trono del Rey Mohamed VI, sucedió algo parecido con un estudiante que no es que siquiera injuriara al rey, sino que se limito a no mencionarle, pues bien este estudiante a sido condenado a cerca de 10 años de cárcel (no estoy seguro del todo sobre la pena exacta que le cayo, pero el chico ingreso en una penitenciaria marroquí que precisamente no se puede comparar con el Hotel Palace).
Hay que tener presente que el estado marroquí dista mucho del estado español, pero si algo hay que aprender de esta anécdota es que se a de imponer en la conciencia de la sociedad un profundo respeto tanto al estado, como a las instituciones que le organizan y le componen.
España debería aprender de otros países para hacerse prevalecer, pero ya no solo en el ámbito internacional sino lo que es más importante, en el ámbito nacional, porque si ni los propios españoles respetamos España, ¿Por qué entonces debería hacerlo un extranjero?

